EL DIAGNOSTICO PREVENTIVO EN EL DESARROLLO INFANTIL

Muchas veces nos preguntan: ¿a que edad sería conveniente hacer una revisión a un niño que no tiene ningún problema?

Hay tres estadios en la vida del niño que son especialmente importantes de cara a la prevención.

El primero es el período neonatal, los primeros días de vida.

 

Al nacer, después de nueve meses de gestación, el bebé tiene que haber alcanzado ya un nivel de desarrollo neurológico suficiente como para poder adaptarse al medio extrauterino. Después del parto, el bebé tiene que empezar a resolver los problemas vitales por sí mismo, tiene que se capaz de adaptar las posiciones de su cuerpo a la presión de la gravedad terrestre.

 

Es un buen momento para realizar una exploración preventiva que nos permite:

·       Comprobar si el nivel de madurez sensorial y rítmico es correcto y si está preparado para hacer frente a la nueva forma de vida. Los padres necesitan algunas orientaciones sobre cómo tratarle.

·       Valorar su nivel de sensibilidad, a qué modelo de reacción cerebral responde para adecuar la estimulación a sus necesidades y a sus capacidades de integración. El objetivo es evitar el exceso de estimulación al que muchos bebés están sometidos hoy en día.

·       Hacer una valoración de su diseño corporal para determinar cuál es la mejor colocación cuando duerme o cuando está despierto. Es el mejor momento para detectar asimetrías o diferencias entre un lado y el otro del cuerpo y enseñar a los padres a resolverlas con pequeños masajes o técnicas de estimulación y de colocación postural, Las asimetrías son muy frecuentes, a veces son debidas a la posición del bebé dentro del útero, otras a la herencia familiar. Sea cual sea la causa, cuanto antes se resuelvan mejor porque, de lo contrario, las pequeñas diferencias de colocación de brazos o de piernas pueden llegar a alterar mucho el desarrollo de su psicomotricidad.

·       Mediante esta primera exploración les enseñamos a tratar a su hijo desde el punto de vista psicomotor y neurológico, les explicamos las cosas que van a suceder y la mejor manera de acompañar el desarrollo durante el primer año de vida. El objetivo es conseguir que los niños aprendan a arrastrarse y a gatear antes de andar. El fin primordial es personalizar al máximo la educación del primer año de vida y evitar los frecuentes problemas de psicomotricidad, de mala colocación de espalda, de pies o de piernas. También conseguimos evitar problemas de irritabilidad y alteraciones de ritmo, principalmente los ritmos de alimentación y de sueño.