Juego y osteopatia

DEBEMOS JUGAR

Con el juego el niño pone en marcha los mecanismos de su imaginación, expresa su manera de ver el mundo que le rodea, de transformarlo, desarrolla su creatividad y le da la posibilidad de abrirse a los demás. El juego tiene un papel muy importante en el desarrollo armonioso de la personalidad de cada niño. Tanto en la escuela como en el ámbito familiar los niños emplean parte de su tiempo en jugar, según sus edades y preferencias, ya sea individualmente o en grupo, dirigidos por personas mayores o libremente, con una intencionalidad pedagógica en unos casos o en otros simplemente lúdica y de relación espontánea con los demás, pero en todos los casos implica una maduración de la personalidad del niño, desde éste punto de vista partiremos para considerar el gran valor educativo del juego. EL PARQUE Pasar la tarde en el parque les ofrece infinitas posibilidades de diversión: hacen ejercicio físico, desarrollan su destreza, su habilidad manual...

  • A los dos años, la musculatura está lo bastante desarrollada como para que se balanceen solos en el columpio o se lancen desde un Tobogan.
  • Entre los dos y los tres años, puede haber muchas diferencias entre un niño y otro.
  • Los niños de 2/3  quieren jugar con los mayores, pero a veces los mayores no quieren jugar con ellos. No hay que obligar a los de más edad a integrar a un niño tan pequeño en sus actividades, pero si sale de ellos admitirle, el pequeño se sentirá especialmente estimulado por todo lo que pueden hacer sus admirados mayores e, imitándoles, él avanzara
  • EN EL PARQUE PONTERIAZEMOS TANTO LA PSICOMOTRIZIDAD GRUESA COMO LA FINA